"El progreso de un artista es un continuo autosacrificio, una continua extinción de la personalidad". T. S. Eliot

martes, 19 de febrero de 2013

Carta al tiempo


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Un fuerte abrazo pegajoso y adherido.
y hasta pronto si sei pronto hasta el momento del olvido. Te firmo Ahora en esta carta de cuento, en esta esfera de hueso, vísceras, carne, piel y pelo, siempre hacia dentro nadando cóncavo, nadando salmón río roca y salto. No más flechas de dirección en el camino, no más aceras que diseccionen lo vivido. Guarda la epístola que se viste por los pies, andando sobre sus manos en un charco de agua y [    ]. No me despido si te saludo como es debido, desnudando esta carta tranquila

Ayer querido, 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Y como son los magos que solo son que solo son que solo son los magos ilusiones de humo blanco


sábado, 1 de diciembre de 2012

Lamentos de una bala


Odio estos juegos, estas apuestas; las sinrazones hastiadas. Odio la indiferencia que abruma a los de mi casta. Pasamos el tiempo gastándonos bromas absurdas, hablando del trabajo y disfrazando con chistes las miserias de esta vida que en realidad nos angustian. Criticamos a nuestras mujeres, a nuestros jefes, con un tono jocoso que vela el verdadero asco. Todo es frivolidad, todo son timbas y alcohol, y pasar el tiempo gris alrededor de una mesa sin creer de verdad que algo pueda cambiar. Conversamos de todo sin saber de nada. Nos quejamos, nos lamemos las heridas en grupo como perros viejos, con una baraja y un par de botellas, con unos dados y algo de fumar. Odio esta mierda y, sin embargo, me quejo como todos los días alrededor de una mesa. Sin actuar, esperando a que un día me toque a mí entrar en la recámara, solo, escuchar a mis espaldas las risitas cómplices y humillantes, los murmullos que bromean sin misericordia, sentir en la nuca el sudor frío mientras ellos se divierten viéndome temblar. La vibración suave del percutor tensándose. Pensaré entonces si cuando el tambor deje de girar seré yo quien oiga el pitido ensordecedor, quien destroce el cráneo de algún infeliz cuya vida carezca de sentido y sólo pierda su tiempo blasfemando y bebiendo y apostando alrededor de una mesa, sin creer de verdad que algo pueda cambiar.  

martes, 13 de noviembre de 2012

domingo, 21 de octubre de 2012

Hermoso muñequito de papel, de cola y agua, de palidez bien pura. Dulce germen de lo que debe ser, tan húmedo, tan fresco. Manecitas tiernas y cintura endeble. Mente recién hecha que rezuma cola, y agua y agua y agua... y que el tiempo, con papeles superpuestos y pinceladas correosas que estriarán tu piel, te congelará en la solidez de la caída, tomando cuerpo en ti lo que debió ser, con su peso lastrado eternamente hacia lo más profundo.

sábado, 20 de octubre de 2012

Yo medio muerto, los ojos cementados en un sueño pesado, denso y caviloso. Ella de pie y removiendo la ropa, los olores vivos, el sudor en el aire. Que vuelen las bragas y el lápiz de labios, retócame por favor la raya del ojo, a qué esperas (¿por qué no me follas?). Yo caviloso y embalsamado como el más principal de los incas, ella vibrando y quemando como una lengüita de fuego. Pura vida puro instinto puro dolor en el otro. ¿Por qué no me follas? Yo, Yo, Yo. Removiendo las ansias y todos los estados del alma. Removiendo las sonrisas y los ojos cansados. Yo odiándome por dentro, desapareciendo más, y más. ¿Por qué no me follas? Ella de pie. Que vuelen las bragas y etcétera, eccetera and so on. Yo desapareciendo en líneas y esencias como un torito de Picasso. Embalsamado y cegado por el brillo. Tapiados los párpados por el grito de la vida pura.

Mujer desnuda acostada, piernas separadas, Egon Schiele

Asistir al teatro con los ojos vendados y padecer la tentación de poder entender, de poder descifrar. Sentir en los labios otros labios, otra lengua, y cuando crees que lo entiendes se apartan y padeces entonces la tentación de poder entender. El potencial. El calor en el cuello, la presión en el pecho. El padecimiento de las bocas y las lenguas vendadas. El desciframiento retráctil que tanto duele y que tanto atrae. La tentación de ser y no ser al mismo tiempo. Cuando el tiempo lo marcan dos lenguas vendadas.


Amantes, Egon Schiele