"El progreso de un artista es un continuo autosacrificio, una continua extinción de la personalidad". T. S. Eliot

martes, 28 de agosto de 2012

La tibieza

Una parte de mi ve pasar, difuminadas, anchas lenguas de tierra que corren a ambos lados de la carretera, mientras el ruido del motor queda amortiguado por la espesura del calor amarillo.  La otra parte de mi -la parte sucia o la más limpia, quién sabe, según el ojo del que mira y el concepto  más felino de la higiene- contempla tu piel que ha nacido para ser lamida. Hay campos de calor ahí fuera; como un mar amarillento cuyas olas rompiesen contra el tronco de una encina vencida, aislada. Y tu piel que siempre es blanca, que apenas conoce el sol, está tostada. Te estoy oliendo con los ojos y huele a miel y a humo, una dulzura que raspa y que quema. El vestido negro, elástico y vulgar, marca la caída de tus hombros de formas suaves. Son los tirantes finos y el escote bajo, apuntado. La tela se relaja sobre los pechos medianos y redondos, dejando desnudos los límites del sol: dos medias lunas blancas pálidas brillantes. La porción de unos senos que todavía evoca la pureza del cuerpo primitivo.
   La falda del vestido se arruga entre tus nalgas llenas, apretadas, y la tela áspera del asiento; unos pliegues inconscientemente remangados en la parte alta de los muslos, no muy juntos, ligeramente separadas las piernas, casi desnudas. El volumen de la carne marcado por la luz del sol que se curva, se vierte hacia el interior. El ámbar claro de la piel, el vello rubio que desaparece sobre las rodillas. La tibieza. Mi mano suelta el volante y se posa sobre una pierna, el interior de tu muslo, los dedos que aprietan y se hunden en la tibieza. La tibieza de todo.
   Veo media cascada castaña sobre tu espalda, hermosos cabellos ondulados húmedos de sudor. El ojo verdoso y el lacrimal rosado. La piel blanca del rostro que aún resiste. La nariz recta y afilada. Los pómulos firmes que me miran. El perfil de tu boca entreabierta y roja, de saliva y carne, el dibujo inclinado de tus labios. El cuello largo y claro, la cintura muy estrecha y el vestido muy negro. De nuevo los muslos y el vello rubio. De nuevo tu piel que ha nacido para ser lamida. La tibieza de todo...


jueves, 28 de junio de 2012

domingo, 24 de junio de 2012

Simbiosis

Un alfabeto distinto al de la melancolía [enséñame]. Un sol de barro y agua para que lo tengas todo [te enseñaré]. Que me arañen las gotas de sudor [no dejes], refugio [dame]. La sal y el aire y la calma que necesitas [te daré]. A ser una parte, el suspiro después del miedo, el silencio después del ruido [enséñame]. Para que no vivas como una flor jamás cultivada [              ].

viernes, 22 de junio de 2012

Es

El tiempo es un circo.
El tiempo es una sensación.
Es tiempo es.
El tiempo es un bucle.
Y un hilo.
El tiempo es un libro.
Un libro es muchos tiempos.
El tiempo no es.
El tiempo es un camino con un pozo profundo.
El tiempo es Tú.
El tiempo es el miedo a que no sea.
El tiempo es el miedo a las agujas.
Y al reloj.
El tiempo es las olas y la paradoja.
El tiempo es un mordisco.
Y el labio.
El tiempo es los surcos.
Y un circo.
El tiempo es un detalle.
El tiempo es un lunar.
El tiempo es un paso.
Y otro.
El tiempo es yo.
Y otro.
El tiempo es.

Mi vida es.

martes, 19 de junio de 2012

Triste Commedia


Sabed, verdugos negros, que sin poder yo evitarlo lo despojasteis de una vida llena. Cincelasteis su corazón en vida, cerrando un cerco sobre su derecho más humano. No pude evitar, aún salvando la materia más vil, aún anclando a esta miseria su distancia, la impotencia insalvable de ver un cuerpo que flota, mar adentro, tan lejos y tan cerca. Por la Cruz en las calles hundisteis a mi único dueño. No habrá Paraíso ni Purgatorio para vosotros, que propiciasteis la consumación de una muerte ganada ante la perdida del poder. No habrá lástima para aquellos que, muerto en vida, lo remataron con su desidia de regreso a Rávena. No habrá luces para los perros negros que callaron mi amor con una lejana, silenciosa, humillante despedida. Lamentad con los siglos su ida, onorate l'altissimo poeta.


(2010)
La voragine infernale, Sandro Botticelli

sábado, 16 de junio de 2012

Evviva la poesia dell'addio!


Evviva la poesia dell'addio!

Que cierra en un puño la mirada y entre vastos montones de leña prende fuego a lo que fue. Que encadena los sinsabores de una vida en una caja de Pandora ya cerrada para siempre -vuelven los males a casa y ahora es sereno el mar que antes temblaba-. Se contraen rencores y sonrisas en el origen de los orígenes que llamamos polvo. Cada grano de arena de los que antes nos hicieron playa se esparce por los aires y es barro con el mar. Que las brisas respiradas poco cuentan, y los vientos fuertes se comprimen en un soplo, un soplo tranquilo en forma de hilo que se va para no volver. Nos ata esta fibra del último suspiro las muñecas y los tobillos, las esperanzas y los dolores, el sudor que ahora ya es frío. La meta de los vividores.

sábado, 9 de junio de 2012

Tus manos de muñeca

Tus manos de muñeca perdiéndose dentro de mis ojos, hurgando a tientas en un vacío que llenas tú con tus deditos tiernos que se mueven y buscan y encuentran o no encuentran porque no había nada, y digo había y digo nada porque lo que hay lo pusiste tú. Llenas lentamente el hueco de mí con tus manos cálidas, empezando con las yemas claras y rosadas, terminando con un todo, una zambullida, una inmersión, un perderse de cabeza en un cuerpo ajeno, en un alma que no estaba. De las manos al todo y me construyes, removiendo el aire, drenando mi soledad estancada y llenándome de vuelos azarosos que siempre serán tuyos.